viernes, 22 de abril de 2011

disco rígido

“Yo también te pienso
 (¿Eso te tranquiliza?)
En todas las versiones posibles:
Contradictorias, errantes y azules”
 
“Y entonces él viene, y pide garantías. Él con sus garantías y ella con su impaciencia. El Sr. Garantía y la Srta. Impaciencia. Y ella tiene muchas ganas de gritar: ¡Qué no! ¡Qué no hay garantías! Ni de día, ni de noche, ni de madrugada, ni a almorzar, ni a tomar el té, ni siquiera a la hora de la siesta. Y a la vez a ella, le gustaría ofrecérselas todas, en cualquier horario, firmarle cualquier cosa, prometerle de rodillas que no va a llorar, que no le va a temblar la voz ni una sola vez, que sólo van a hablar de libros o de la última vez que se sentó en el cine, y que por nada nada del mundo le va a pedir que se decida”
 
Hace poco -y un poco casualmente- me encuentro recuperando todos los documentos que suponía perdidos y que estaban en el disco rígido de una vieja computadora. El disco había quedado abandonado, solo, en algún rincón de mi biblioteca. Lo cierto es que yo había decidido abandonarlo por razones muy precisas. Escribía en esa época una especie de intercambio epistolar, pero sin la parte del intercambio. Montones y montones de letritas dirigidas a alguien que de tan sólido se había vuelto inconsistente y extraño. 
Y qué bueno que es que el tiempo pase.

domingo, 27 de marzo de 2011

hablar de amor con el océano en el medio 2

barcelona 2008


Hace unos días sueño, sin saberlo, el sueño recurrente de M: “M. vuelve a vivir a Buenos Aires y está triste, yo lo consuelo en la casa de su mamá, que está -o eso me parece- exactamente igual que hace 15 años atrás”

En una de nuestras charlas con el océano de por medio me entero de que mi sueño era su sueño de angustia repetido. Superada la sorpresa M. me dice: “Bueno, ahora contame vos tu sueño recurrente y te lo sueño yo por algún tiempo”

Y por un segundo hay algo del encuentro amoroso -amistoso en este caso, pero ¿cuál es la diferencia?- con el otro que se me aclara o que entiendo con el cuerpo: Instantes de sincronía donde aparentemente es posible intercambiarse los malos sueños, donde el otro te libera -por algún tiempo- de tus más horrendas pesadillas.

lunes, 21 de marzo de 2011

el kit de meli



Tengo derecho a una llamada!? Si es asi, un teléfono con crédito y que sólo tenga los números de las personas adecuadas (los amigos antisismos :D)
Muchas fotos de buenos momentos!
Un buen libro
Muchos sudoku
Algun abrigo
Chocolate con leche (XL!!!)
Una cenita brujeril
Hojas lisas, lapices de colores y alguna lapicera

jueves, 17 de marzo de 2011

mi otoño de hoy, mucho mejor que el de ayer

Definitivamente, si.

Marzo entre nosotros y después de cuatro años de más o menos lo mismo, entiendo cierta ritualidad.

Hoy volvió a verme F. después de sus vacaciones. Él las pasó en el zoológico o eso me dice: “En las vacaciones fui al zoológico”  y es inevitable no imaginar toda su flacura durmiendo entre jirafas. En el fervor del reencuentro, él se olvida de su convicción de que la tontería de los besos y los abrazos es cosa de chicas y nos dejamos abrazar levemente emocionados:

“Hace como mil años que no te veía”
“¡Ay, Eugeniaaanooooexagereees!”

Y es increíble, pero F. sabe cómo seguir y para mi sorpresa retoma en el mismo punto en el que habíamos dejado la última vez que nos vimos, antes de que él se durmiera entre animales y antes de que a mí, bueno, antes de que a mí me envolviera el verano.

jueves, 24 de febrero de 2011

el kit de Juls


 tiempo para dibujar + la bicicleta, la cámara de fotos + un libro de los que hacen compañía + la posibilidad de hacer una llamada y también de recibirla (pienso cómo podría empaquetar el concepto de "mis amigos") + el plan de un viaje + pantuflas y chocolates para el invierno

miércoles, 23 de febrero de 2011

gente menuda
un vestido de hilo que necesita de una enagua
un paseo por el parque en tacos altos
un mostrador hermoso de mármol y madera 
infinitos cajoncitos
y febrero que se acaba, pronto